jueves, 4 de julio de 2019

Teledetección para la investigación de recursos hídricos.


Una de las herramientas utilizadas en la investigación de los recursos hídricos en el marco del proyecto REMABAR es la teledetección desde satélite. Hoy traemos al blog una entrada en la que repasaremos algunos de los resultados obtenidos mediante la aplicación de estas novedosas técnicas. Para esta labor, hemos contado con la colaboración de un experto en SIG y tratamiento digital de imágenes, Alex Fernández Poulussen de Good Stuff International España (GSI-España). Antes de entrar en materia, debemos saber contestar a la siguiente pregunta: ¿qué es la teledetección?  La teledetección es una técnica de obtención de información sobre objetos mediante la adquisición y análisis de datos a distancia, generalmente utilizando la radiación electromagnética emitida o reflejada, sin que los instrumentos empleados para ello estén en contacto directo con los objetos a analizar. Esta técnica viene siendo utilizada desde hace más de un siglo y medio, primero desde globos aerostáticos, luego desde aviones; y a partir de los años cincuenta, con el inicio de la carrera espacial, desde satélites artificiales enviados en distintas misiones, tanto en el ámbito militar, como civil. En este último campo, la aportación de la teledetección constituye un pilar fundamental en el conocimiento de nuestro planeta, en aspectos tan variados como la meteorología y climatología, la observación de fenómenos oceánicos globales, el cambio climático, la vegetación, los recursos hídricos, los yacimientos y recursos minerales, el estudio de emisiones naturales y antrópicas y otras muchas finalidades.
En particular, este trabajo se ha nutrido de las imágenes de satélite obtenidas por el programa COPERNICUS, de la Agencia Espacial Europea (ESA) y más concretamente por los  satélites Sentinel-2A y 2B, que permiten monitorizar con una buena resolución espacial y espectral los cambio en el terreno cada 3 o 5 días en latitudes medias, tanto en los océanos o como en los continentes, haciendo posible el desarrollo de análisis muy detallados que permiten optimizar la identificación de usos del suelo, el manejo del agua y su distribución espacio-temporal y el monitoreo de la biodiversidad.


Figura 1. La familia de satélites Sentinel.
Fuente: https://www.esa.int/Our_Activities/Observing_the_Earth/Copernicus/Overview4
En el trabajo realizado se diferencian dos objetivos: el primero relacionado con la identificación de áreas inundadas en toda la cuenca del Barbate, por su relación con los hábitats acuáticos; y el segundo relacionado con el uso de agua para regadío sobre el acuífero de Benalup, que es el sistema hidrogeológico en el que se centra el proyecto.

Para el reconocimiento de la existencia de láminas de agua se han empleado técnicas de tratamiento digital de imágenes multiespectrales, en particular, se ha realizado una combinación de bandas con objeto de extraer un índice indicativo de la presencia/ausencia de agua libre. El estudio multitemporal, realizado a nivel mensual durante casi dos años hidrológicos, junto con la obtención de datos climáticos diarios para conocer la pluviometría, ha permitido identificar la ubicación y evolución en el tiempo de las parcelas sometidas a riego “por inundación”, que en la zona de la Janda corresponden a las dedicadas al cultivo del arroz, que comienzan a inundarse aproximadamente en junio hasta septiembre/octubre.

Figura 2. Superficies cubiertas por lámina de agua en la zona regable de la cuenca del Barbate. Periodo desde el 4 de octubre de 2016 al 12 de enero de 2017

 

Por otra parte, gracias a la combinación de las imágenes satelitales y los modelos digitales de elevación (MDE), se ha podido identificar las zonas más propensas a sufrir inundaciones tras periodos de lluvias intensas y concentradas en el tiempo, en la llanura de inundación del río Barbate y depresión de la antigua laguna.
Además, ha sido posible conocer con alto grado de detalle la evolución de la lámina de agua en los embalses de la cuenca, altamente dependientes de la pluviometría y de las demandas de agua de regadío, y de la influencia de las mareas sobre el espacio de las marismas del Barbate, en la desembocadura del río.
Como ejemplo, disponemos de la siguiente animación que representa la evolución de las áreas inundadas en el Embalse del Celemín entre los años 2016 y 2018. Gracias a estas imágenes podemos observar la variación del nivel del embalse a lo largo del tiempo.


Figura 3. Áreas inundadas en el Embalse del Celemín (cuenca de Barbate), serie temporal desde 2016 hasta 2018
Para alcanzar el segundo objetivo, identificar las parcelas sometidas a regadío sobre el acuífero de Benalup, y de esta forma poder realizar estimaciones de los recursos hídricos subterráneos extraídos del sistema hidrogeológico, también se ha acudido a una combinación de bandas a partir de las imágenes satelitales multiespectrales, lo cual ha permitido identificar con claridad la distribución espacio-temporal del regadío. Se ha puesto de relieve una gran estacionalidad en los cultivos existentes. En la siguiente animación podemos apreciar la variación que se produce en las parcelas de regadío dentro de los límites del acuífero de Benalup.


Figura 4. Áreas con un grado elevado de humedad en el suelo atribuible al regadío en la zona donde se ubica el acuífero de Benalup (la cuenca de Barbate) 2018.


Para concluir este post, queremos remarcar que este estudio presenta una sólida base sobre la cual desarrollar estudios futuros más detallados sobre las distintas utilidades que las recientes herramientas disponibles de imágenes satelitales ofrecen para objetivos relacionados con temas como la biodiversidad, el monitoreo de la salud de ecosistemas, la agricultura o las demandas y disponibilidad del agua. Todo ello, favorece el objetivo final del proyecto REMABAR de explorar estrategias para un uso más eficiente y sostenible del agua bajo un contexto de cambio climático en la cuenca del río Barbate.























domingo, 30 de junio de 2019

VIDEO PROYECTO REMABAR.



No os podéis perder las fantásticas imágenes del vídeo donde resumimos cuáles han sido los objetivos del proyecto, cómo y dónde hemos desarrollado el trabajo y cuáles son las conclusiones que hemos obtenido del uso de los acuíferos de la cuenca del río Barbate.
Sabemos que tomando conciencia y respetando un recurso natural tan importante como es el agua, podremos preservar nuestro entorno y su riqueza.

miércoles, 19 de junio de 2019

La comunidad planctónica lacustre “El microcosmos en una gota de agua”


¡Bienvenidos una vez más al blog del Proyecto REMABAR!

Si bien en anteriores entradas hemos hablado acerca de los diferentes aspectos ecológicos de los embalses, las variables que determinan su dinámica y sobre la metodología y equipos empleados para su estudio, en esta ocasión queremos mostraros a un grupo de seres vivos microscópicos tan dispar que prácticamente solo tienen una cosa en común, y es su pequeño tamaño.

Fotografía 1. Colonias de la clorofícea Sphaerocystis y diatomea del género  Cyclotella 

La comunidad planctónica de los sistemas acuáticos se encuentra compartimentada en dos grupos. El primero de ellos es el fitoplancton, muy diverso y constituido por la fracción de productores primarios comúnmente conocidos como algas, que son el pilar fundamental de la mayoría de cadenas tróficas. El segundo grupo  es el zooplancton, integrado por organismos heterótrofos que requieren de la materia orgánica presente en el medio para su sustento, recurriendo a diferentes estrategias para obtenerla como son la filtración de microalgas, la captura activa y depredación de otros seres vivos microscópicos, o bien el aprovechamiento de detritus.

Fotografía 2. Dinoflagelado Ceratium hirundinella junto a colonias de Staurastrum, Pediastrum  y fragmentos de otros organismos


Como ocurre con otros grupos de organismos, nuestro conocimiento del plancton a día de hoy sigue siendo incompleto y se encuentra sesgado a favor de ciertos taxones más fáciles de muestrear o identificar. Así, como ya señalaba Margalef en su obra Limnología (1986), los productores primarios del plancton que habitan la columna han sido más estudiados que los que viven en el fondo de los cuerpos de agua, en el conocido como bentos. De la misma manera, nuestro conocimiento es más profundo en el caso de aquellas especies de mayor tamaño y que son más fáciles de muestrear. Tampoco pueden obviarse otras dificultades en el estudio de estos grupos, como son la existencia de  numerosas células delicadas que se rompen y deforman fácilmente durante la toma de muestras, haciendo más complicada su identificación, o el propio reto taxonómico que supone el reconocimiento de ejemplares por debajo del nivel de género.

Fotografía 3. Staurastum chaetoceras


Fotografía 4. Ejemplares de Pediastrum duplex
Las algas pueden presentarse libres, flotando en la columna de agua o adheridas a superficies de rocas u otros elementos. Se diferencian de las plantas superiores en que carecen de raíces, tallos y hojas, y en que pueden ser unicelulares, filamentosas o coloniales. Su clasificación se fundamenta en sus diferentes contenidos pigmentarios, en la composición de sus paredes celulares, en la presencia o no de órganos locomotores y en su estructura general entre otros rasgos.
Entre los organismos fitoplanctónicos más comunes en lagos y embalses destacan las algas verdes (Clorophyta), las cianobacterias (Cyanophyta), las algas doradas (Chrysophyta) y las criptomonas (Cryptophyta). Son asimismo frecuentes los euglenófitos (Euglenophyta), los dinoflagelados (Dinophyta), con su apariencia acorazada, y las diatomeas (Bacillariophyceae), algas unicelulares cuyas paredes silíceas se caracterizan por presentar bellas e intrincadas ornamentaciones que han popularizado su estudio taxonómico en los últimos años.

El zooplancton de agua dulce por su parte está fundamentalmente integrado por protozoos rotíferos, cladóceros y copépodos. Mientras que el fitoplancton de agua dulce puede ser incluso más diverso que el marino a escala local, en el caso del zooplancton ocurre lo contrario, encontrándonos frente a un grupo mucho menos variado en los sistemas dulceacuícolas.

Ello se debe a que el zooplancton lacustre está integrado por taxones adaptados superar el riguroso filtro ambiental que supone el carácter fluctuante y en ocasiones efímero de los sistemas acuáticos epicontinentales. Asimismo, otros factores como la poca longitud de las cadenas tróficas o la normalmente escasa profundidad de los ríos, lagos y embalses, condicionan el número de especies presentes en estos. Esta falta de diversificación está sin embargo compensada con algunos rasgos muy favorables para estas especies, como son por ejemplo la rápida multiplicación por vía asexual, la gran plasticidad en su ciclomorfosis o la dieta apenas selectiva propia de rotíferos y cladóceros, amén de otras estrategias desarrolladas por los diferentes taxones que integran el zooplancton.

Fotografía 5. Cladócero Bosmina longirostris  y colonias de Pediastrum duplex entre algas filamentosas
Fotografía 6. Rotífero del género Polyarthra 




En los sistemas acuáticos epicontinentales el fito y zooplancton presentan ciclos estacionales ligeramente desfasados pero interdependientes entre sí, en los que varía la abundancia y composición de los mismos debido a procesos de control trófico de tipo top-down y bottom-up. Descrito esquemáticamente, a los periodos de estratificación térmica de la columna de agua que permiten el desarrollo de un bloom de fitoplancton, les sigue un periodo de proliferación del zooplancton herbívoro que da lugar a un fuerte declive en la población de microalgas. Tras este pico en la abundancia de zooplancton herbívoro, acontece un aumento del zooplancton carnívoro (fundamentalmente copépodos) que depreda sobre estos primeros. Una vez que la comunidad zooplanctónica decae por la falta de alimento, el fitoplancton contará con las condiciones idóneas en cuanto presión por depredación para volver a incrementarse y reiniciar este ciclo.

Fotografía 7. Copépodo


Por otro lado, es necesario incidir en el profundo efecto que el cambio climático puede llegar a tener sobre el plancton al alterar tanto la estructura térmica, como la dinámica y procesos de mezcla de las masas de agua oceánicas y continentales de las que este depende, y por comprometer además la disponibilidad de nutrientes para las microalgas que sustentan las cadenas tróficas. Ello no sólo se traduce en modificaciones en la fenología de estos organismos, sino también en la composición específica y estructura de las comunidades planctónicas por un efecto cascada que a diferentes escalas, tiene repercusiones en todos los aspectos del ecosistema acuático.

Finalmente, concluimos esta publicación animándoos a que compartáis con nosotros todas aquellas dudas y cuestiones que consideréis puedan ser de interés para el proyecto REMABAR. ¡Os esperamos en la próxima entrada”

Seguramente sabes lo que es un cristal de aumento, una lente circular que hace las cosas cien veces mayores de lo que son. Cuando se coge y se coloca delante de los ojos, y se contempla a su través una gota de agua de la balsa de allá fuera, se ven más de mil animales maravillosos que, de otro modo, pasan inadvertidos, y sin embargo, están allí, no cabe duda.” 
(La gota de agua. Hans Christian Andersen)

jueves, 30 de mayo de 2019

Inventarios de especies como herramienta de gestión y puesta en valor de la biodiversidad.


¡Bienvenidos una semana más al blog del Proyecto REMABAR!

Queríamos contaros que a medida que los trabajos de campo han ido progresando, también lo han hecho las labores de investigación bibliográfica y trabajo de gabinete, los cuales ocupan buena parte de la jornada de los miembros del equipo. Es por ello, que
con esta nueva entrada queremos acercaros a una herramienta fundamental en la recopilación de información acerca de la fauna y flora de un lugar determinado y, que con el paso de los siglos, ha evolucionado desde la tradicional observación e ilustración haciendo uso de papel y lápiz hasta las tecnologías y dispositivos automatizados con los que contamos en la actualidad. Estas herramientas son los inventarios de especies, cuyo diseño puede abarcar diferentes escalas espaciales, grupos taxonómicos, y emplear un amplio abanico de métodos de muestreo.
Las especies, que han sido definidas como la unidad básica de la biodiversidad, constituyen un elemento esencial en los procesos de toma de decisiones dirigidos a la conservación y gestión de los recursos biológicos, siendo prioritario por tanto conocer de antemano su distribución espacial y temporal en la zona de interés. Así, los inventarios de especies, más allá de ser listados sistemáticos más o menos detallados acerca de los seres vivos presentes en un área determinada,  se presentan como un punto de partida prioritario para posteriores estudios más exhaustivos y detallados.

En este sentido la Comarca de la Janda, por su proximidad al Estrecho de Gibraltar (enclave de navegación comercial de gran relevancia a nivel mundial y punto de confluencia cultural desde los inicios de los primeros asentamientos humanos), por su posición estratégica y su singular biota, con especial mención a su riqueza ornitológica, atrajo ya desde finales del siglo XIX y principios del XX a diversos naturalistas e investigadores británicos como H.L. Irby y W. Verner, quienes motivados por las posibilidades cinegéticas y de coleccionismo que la zona ofrecía, plasmaron en sus escritos e ilustraciones la importancia ecológica que ostentaba nuestro ámbito de estudio en aquella época, dejando testimonio de las especies que llegaron a observar.

Ilustración 1. Naturalista de principio de siglo recorriendo la Janda realizada por W. Verner. Extraído de “Bases ecológicas para la restauración de los humedales de La Janda” (2000


No obstante, en relación a los inventarios ha de señalarse que a pesar de su utilidad y las facilidades que las nuevas tecnologías han  supuesto durante los últimos años, los registros de especies existentes en la actualidad siguen siendo deficientes en algunos aspectos, y tras más de 250 años de esfuerzos dirigidos a reunir datos taxonómicos y de distribución de la biota, aun no se cuenta con ningún inventario o registro totalmente completo sobre la distribución de una sola especie, a excepción de algunos organismos amenazados con poblaciones muy escasas y localizadas.

Entre los numerosos obstáculos existentes a la hora de realizar un inventario de especies completo, destaca la imposibilidad de realizar estudios minuciosos en territorios extensos con multitud de biotopos, la difícil accesibilidad que caracteriza algunos enclaves, la variable capacidad de dispersión que presenta cada especie y sus hábitos, los cuales influirán en su probabilidad de captura, y el denominado “Impedimento taxonómico”, es decir, la insuficiente experiencia y los vacíos de conocimiento en el campo de la taxonomía. A ello hay que añadirle además la problemática relativa a la disponibilidad de bibliografía específica, integrada mayoritariamente por publicaciones dispersas de diferente antigüedad y en algunos casos, no disponible en formato digital.
Cabe mencionar sin embargo  que a día de hoy existen iniciativas a diversas escalas dirigidas a recopilar datos ecológicos, taxonómicos y de distribución de diferentes especies como es el GBIF (Global Biodiversity Information Facility), una base de datos de acceso abierto a nivel mundial que integra millones de registros de biodiversidad y entre cuyas misiones prioritarias se encuentra el fomento de la denominada ciencia ciudadana. A nivel nacional y comunitario, además de la información puesta a disposición del usuario bajo la forma de diferentes Atlas y Libros Rojos, cabe destacar otros recursos como son la Carta Piscícola Española, y otras plataformas encaminadas a mejorar el conocimiento de la biodiversidad como son el proyecto Iberfauna o  Anthos, el sistema de información sobre las plantas de España.

Por nuestra parte, desde el proyecto REMABAR, además de los objetivos que ya hemos compartido con vosotros en anteriores publicaciones, pretendemos recopilar toda la información disponible en relación a la diversidad de especies de fauna y flora presentes en la cuenca del Barbate. Para ello, nos encontramos realizando una exhaustiva búsqueda bibliográfica que abarca todas las citas constatadas para diferentes especies en el ámbito de estudio a través de bases de datos, artículos y revistas científicas,  atlas, libros rojos y otros documentos oficiales en un marco temporal que supera los 100 años. Asimismo, queremos aportar información acerca del importante número de endemismos existentes y de la distribución de taxones catalogados como en peligro, vulnerables y casi amenazados.


Ilustración 2. Chamaeleo chamaeleon.

Ilustración 3. Limoniastrum monopetalum o Salado.

Ilustración 4. Mantis sp.

Nuestra intención con este inventario no es sólo poner en relieve la importancia ecológica que sigue manteniendo la zona en la actualidad a pesar de las trasformaciones que ha sufrido desde mediados del siglo XX, sino también reunir una información que se encuentra dispersa y que proviene de diferentes fuentes, formatos y épocas y que , sin embargo, es de crucial importancia para adquirir un conocimiento más profundo y completo de la cuenca del Barbate, sus singulares valores ambientales y su evolución.

Ilustración 5. Trichodes sp.


Ilustración 6. Bufo bufo.


Ilustración 7. Scabiosa atropurpurea o Bella dama.


Como ya hemos comentado en anteriores publicaciones, asegurar la protección y conservación del medio que nos rodea requiere ineludiblemente de su previo conocimiento y de la comprensión de las complejas relaciones que se establecen entre su componente físico y biótico. Este conocimiento fundamenta además nuestra apreciación del medio natural así como los vínculos afectivos que desarrollamos en torno al mismo. En otras palabras; no es posible valorar aquello que se desconoce.

Tras esta breve reflexión, concluimos esta entrada del blog esperando que haya resultado de vuestro interés y animándoos a que compartáis con nosotros todas aquellas dudas, sugerencias y curiosidades que surjan en torno al Proyecto REMABAR.
¡Nos vemos en la próxima entrada!



*Texto y fotografías: Mercedes Vélez Nicolás.

martes, 14 de mayo de 2019

Tratamiento, corrección y calibración de los registros generados por los dataloggers.



Como ya se comentó en una entrada anterior (Registradores electrónicos, dataloggers), en el Proyecto REMABAR hacemos uso de dispositivos de registro continúo denominados dataloggers, que nos revelan información sobre la evolución y comportamiento del acuífero.
En esta entrada del Blog, os mostraremos algunas de las figuras resultantes tras el procesado de los datos brutos procedentes de los dataloggers.

Por recordar un poco:
Nuestra red de control posee un total de 16 dataloggers, entre los que diferenciamos 13 registradores de presión hidrostática y temperatura, 2 registradores de conductividad, presión hidrostática y temperatura, y 1 registrador de presión atmosférica.
Todos los dataloggers se descargan cada 4-5 meses in situ, momento en el que también se realiza una medida manual de la profundidad del nivel mediante un hidronivel. Esta medida es muy relevante de cara al procesado de registros, debido a que a partir de ella se calibrarán todos datos generados por el datalogger. Además, también nos informa si el registrador está funcionando correctamente o si ha sufrido algún cambio de posición que pudiese causar un error en la medida.

Pasando al trabajo de gabinete:
El primer tratamiento que reciben los datos brutos procedentes de los dataloggers es la corrección barométrica, para lo que utilizamos los datos de presión tomados por el registrador de presión atmosférica. En la Fig.1, vemos representado los niveles sin dicha corrección (serie roja) y los niveles ya corregidos (serie verde). Atendiendo a esto, queda de manifiesto la importancia de realizar esta corrección, ya que en el caso de no realizarse, se interpretaría que ha habido fluctuaciones erróneas en el nivel del acuífero.

Figura 1. Corrección barométrica de los niveles brutos (sin corregir) registrados por un datalogger en uno de los puntos de control piezométrico.
Tras dicha corrección, calibramos los niveles corregidos con una medida manual. De esta forma, y considerando la cota del punto en el que se ubica el datalogger, obtenemos el nivel piezométrico del acuífero en ese punto en concreto. Aunque aparentemente la serie verde de la Fig.1 y Fig.2 no haya cambiado, si nos fijamos en los ejes de ordenadas de ambas figuras, podemos observar que la escala ha cambiado notablemente. En la Fig.2 a), donde también tenemos representadas las medidas de nivel piezométrico manuales (círculos rojos), podemos ver que estas medidas se ajustan razonablemente al nivel piezométrico (serie verde), lo que nos indica que el datalogger funciona correctamente. Durante todo este proceso, los registros son sometidos a controles de errores, donde se detectan y eliminan anomalías que se hayan podido producir durante el periodo de registro (cambios de posición, datos erróneos, etc.).

Continuando con la Fig. 2 b), en ella podemos identificar cómo responde el acuífero frente a las precipitaciones (serie azul), experimentando pequeños ascensos asociados a los picos de precipitación de la Fig.2 a). Además, de forma generalizada, vemos como el nivel piezométrico aumenta durante la época de lluvias y disminuye conforme finaliza el año hidrológico (Fig.2 b).

Figura 2. a) Nivel piezométrico, medidas manuales y precipitación en uno de los puntos de control piezométrico. b) Ampliación de la Fig.2 a) en un periodo concreto donde se aprecian los incrementos de nivel piezométrico asociados a la precipitación.

Al mismo tiempo que tratamos los datos brutos para obtener el nivel piezométrico del acuífero, también procesamos los datos relativos a la temperatura del agua, representada mediante la serie naranja en la Fig.3. En esta misma figura, podemos observar que la temperatura del agua presenta una mayor estabilidad que la temperatura ambiental, de forma que no se aprecian oscilaciones diarias significativas y que a lo largo de un periodo de cuatro meses (mayo a septiembre) el incremento de temperatura es de solo 1 grado centígrado.

Figura 3. Nivel piezométrico y temperatura en uno de los puntos de la red de control piezométrico.
Por otra parte, mediante el análisis de las fluctuaciones del nivel piezométrico podemos obtener información sobre las afecciones que sufra el acuífero. Un ejemplo de ello se muestra en la Fig.4 a), donde se observa que el nivel piezométrico está sometido a bombeos frecuentes que se intensifican en la época de estiaje. Si atendemos a la ampliación en la Fig.4 b), vemos que los bombeos producen una bajada de nivel piezométrico de más de 2m.

Figura 4. a) Nivel piezométrico, medidas manuales y precipitación en uno de los puntos de control piezométrico. b) Ampliación de la Fig.4 a) en un periodo concreto donde se aprecian los descensos de nivel piezométrico asociados a bombeos.

Esperamos que esta entrada os ayude a conocer más sobre el trabajo desarrollado dentro del Proyecto REMABAR. Si tenéis cualquier duda o consulta al respecto no dudéis en dejarlas en los comentarios.

¡Nos vemos la semana que viene!

viernes, 26 de abril de 2019

La importancia de la clorofila en la caracterización ecológica de las masas de agua continentales

Hoy, y tras unos merecidos días de descanso, el blog del proyecto REMABAR arranca de nuevo con esta última entrada en la cual trataremos acerca del papel que desempeña la clorofila en los ecosistemas acuáticos y el procesado que requiere su estimación en laboratorio, así como la valiosa información que aporta al conocimiento del estado de los sistemas leníticos como son, en este caso, los embalses.
La clorofila es un pigmento fotosintético propio de organismos autótrofos como son las plantas superiores, algas, bacterias fotosintéticas y algunos protistas como las diatomeas, cuya función principal es la de captar la radiación solar para posibilitar el proceso de fotosíntesis, durante el cual se libera oxígeno y se genera materia orgánica en forma de glucosa.
Si bien existen diferentes tipos de pigmentos, la clorofila A (Chla) es el más importante de ellos. Esta es común a todos los organismos fotosintéticos y absorbe fotones en las longitudes de onda de las regiones azul y roja del espectro, confiriendo el característico color verde que poseen la mayoría de los organismos vegetales. Por otro lado, se distinguen los denominados pigmentos accesorios, cuya función es absorber fotones en las longitudes de onda que la clorofila A no puede captar, y así, permitir a los organismos fotosintéticos hacer un uso más amplio y eficaz de la energía del espectro electromagnético. Entre estos pigmentos accesorios se encuentran la clorofila B, C,D, E, los carotenoides y las ficobilinas. 

En términos limnológicos, la importancia de la clorofila no sólo radica en su estrecha relación con el patrón de distribución del oxígeno disuelto en la columna de agua, sino que además permite establecer la composición específica de la comunidad fitoplanctónica. Ello es debido a que cada uno de los grupos que constituyen la fracción del fitoplancton, como son las algas clorofíceas, cianofíceas, diatomeas, o dinoflagelados, presenta unas características pigmentarias diferentes que permiten su identificación.
Adicionalmente, el conocimiento de la concentración y distribución de dichos pigmentos permite evaluar el estado trófico del sistema, siendo  de especial utilidad en la identificación de problemas ambientales como son los vertidos ilegales o fenómenos de contaminación localizada o difusa de origen agroganadero, cuya manifestación más habitual es un incremento en la concentración de nutrientes en la masa de agua y una proliferación excesiva de la comunidad fitoplanctónica, que puede desembocar en condiciones de anoxia y episodios de mortandad de ictiofauna.

Por los motivos anteriormente citados, la composición del fitoplancton, así como sus variables biológicas relacionadas (como es la Clorofila A), son utilizadas como indicadores del estado ecológico e hidroquímico de las masas de agua en la Red de Seguimiento y Evaluación de los Humedales en Andalucía.

Como ya se adelantó en publicaciones anteriores del blog, uno de los múltiples objetivos establecidos en el Proyecto REMABAR es caracterizar el estado físico-químico y ecológico de las dos masas de agua artificiales de mayor relevancia de la cuenca de estudio; los embalses de Celemín y Barbate.

Para ello, y posteriormente a la campaña limnológica durante la cual el personal investigador realizó mediciones y tomas de muestras de agua en diferentes puntos y profundidades de sendas presas, se procedió a la estimación de las clorofilas mediante su extracción con acetona.

Dicho método consta de varias etapas, siendo la primera de ellas la filtración mediante el uso de bombas de vacío de un volumen de muestra variable en función de la cantidad de material particulado presente en el agua. Como resultado, se obtiene un material filtrante más o menos saturado en el cual habrán quedado retenidas entre otros elementos, las células fitoplanctónicas.




Fotografía 1. Preparación y materiales para la extracción preliminar de pigmentos.

Posteriormente, y para que tenga lugar el proceso de extracción de los pigmentos liposolubles, estos filtros han de introducirse en tubos de vidrio con un pequeño volumen de acetona al 90% que actuará como disolvente, para luego dejarlos reposar durante 24 horas a baja temperatura y en condiciones de oscuridad para evitar la alteración de dichos pigmentos.

Tras ello, y previa maceración del filtro y centrifugado de los tubos, el volumen de disolvente sobrenadante en los mismos que contiene las moléculas de clorofila, es sometido a un análisis espectrofotométrico a diferentes longitudes de onda.

Fotografía  2. Tubos de ensayo dispuestos para su centrifugado
 Fotografía  3. Equipo empleado en la determinación espectrofotométrica

 
De esta manera, y a partir de las medidas de absorbancia obtenidas, es posible conocer la concentración y composición de los pigmentos fotosintéticos en el cuerpo de agua analizado, así como evaluar su estado trófico.

Finalmente, concluimos esta entrada del blog esperando no sólo que os haya resultado de interés, sino que además haya servido para acercaros un poco más a las diversas labores de investigación que entraña un proyecto de tan marcado carácter multidisciplinar como es REMABAR, así como para poner en relieve la importancia de conocer el funcionamiento de las masas de agua de nuestra región para así poder conservarlas.

Como siempre, esperamos vuestras preguntas y sugerencias.

¡Nos vemos en la próxima entrada!






jueves, 11 de abril de 2019

Entrevista Proyecto REMABAR

Queremos compartir con vosotros también en nuestro blog el enlace de la interesante entrevista televisiva donde el coordinador Santiago García y parte del equipo de REMABAR define las líneas y objetivos del proyecto, un proyecto real en el entorno de Cádiz.
¿Afecta el cambio climático a nuestra provincia? ¿existen estrategias para evitar el impacto de este cambio en el clima?¿qué sectores pueden verse afectados por la falta de agua?

El agua es un bien necesario e imprescindible y nos hemos propuesto medir, conocer y proteger estas aguas, así como las especies que se ven afectadas por el aumento de las temperaturas y las  sequías.



Debemos tomar conciencia. Protejamos nuestro entorno.